Prueba de esfuerzo

¿Qué es y para qué sirve una prueba de esfuerzo?

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En el mundo de la competición, sobre todo en alto rendimiento y en deportes de resistencia, son muy conocidas las pruebas de esfuerzo. Estas pruebas, que no son más que test físicos estandarizados, nos van a dar mucha información útil para nuestro entrenamiento y para saber cuál es nuestro nivel físico.

Si tienes ya una cierta trayectoria deportiva o si quieres ponerte entrenar en serio, yo te recomendaría hacerte una prueba de esfuerzo. De ella vas a sacar datos y conclusiones muy valiosas y podrás planificar mejor tus entrenamientos. Veamos con detenimiento en qué consiste este tipo de pruebas.

¿Qué es una prueba de esfuerzo?

Es un procedimiento para valorar la condición física del deportista, donde se le lleva a realizar un esfuerzo considerable. Aunque hay varios tipos de pruebas de esfuerzo, una de las más utilizadas es un test progresivo el tapiz rodante o en cicloergómetro (bici estática, para entendernos).

En esta prueba, comenzamos corriendo o pedaleando a un ritmo cómodo y cada minuto se subirá un peldaño de intensidad, llegando un momento en el que no podamos seguir la prueba debido al agotamiento. No son pruebas de mucha duración, en unos 15 minutos habremos acabado.

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Para obtener los datos útiles de la prueba, se hace un electrocardiograma y un análisis de gases, así podremos posteriormente analizar a qué velocidad ocurren cambios significativos en nuestro corazón o cómo varía el consumo de oxígeno y dióxido de carbono durante la prueba.

¿Qué datos útiles nos da una prueba de esfuerzo?

El primero y más importante, descartar que haya algún problema que nos impida seguir entrenando. Las pruebas de esfuerzo son realizadas por médicos deportivos, ellos analizarán los resultados y el comportamiento de nuestro corazón y podrán ver si hay algo que falla.

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Una vez descartado cualquier problema, en una prueba de esfuerzo vamos a sacar muchos datos útiles para la planificación de nuestro entrenamiento, como por ejemplo:

 Frecuencia cardíaca máxima: una cosa es nuestra frecuencia cardíaca máxima teórica y otra la práctica, que es la que vamos a obtener en esta prueba. Con este dato podemos calcular en % de pulsaciones las cargas del entrenamiento o saber a qué velocidad de carrera alcanzaremos el límite de nuestro corazón..

 VO2max: es el consumo máximo de oxígeno que nuestro cuerpo puede procesar. A mayor volumen, mayor resistencia, ya que podemos obtener más energía en los procesos de quema de hidratos de carbono y grasas. Este dato nos será útil para saber cuál es nuestro nivel de resistencia.  Umbral aeróbico (VT1): podremos ver con cuántas pulsaciones y a qué velocidad estamos utilizando de forma mayoritaria el metabolismo aeróbico. Esto nos servirá para establecer la intensidad de nuestros rodajes en los entrenamientos, esa velocidad con la que nos sentimos cómodos entrenando y con la que podemos aguantar mucho tiempo. Entrenar por debajo de este umbral no nos proporcionará muchos beneficios a nivel de rendimiento.

 Umbral anaeróbico (VT2): podemos decir que es el punto de transición entre el uso mayoritario del metabolismo aeróbico y anaeróbico. Ese punto en el cual empezamos a acumular más fatiga y ácido láctico. Sabiendo las pulsaciones y velocidad de nuestro umbral anaeróbico, podemos hacer una aproximación sobre a qué velocidad máxima podemos correr sin acumular fatiga. También nos servirá este dato para calcular la velocidad de las series en el entrenamiento.

¿Dónde puedo realizar una prueba de esfuerzo y cuánto cuesta?

En cualquier centro de medicina deportiva podrás hacerte una prueba de esfuerzo. Si eres deportista federado, con la licencia federativas puede que se incluya de forma gratuita la realización de una prueba de esfuerzo. También hay centros especializados en tecnificación del deporte donde podrás hacerte la prueba, sobre todo en ciudades grandes.

Los precios no suelen ser muy abultados, teniendo en cuenta la tecnología que conlleva la prueba y la valía de los datos. Por algo más de  100€ podrás hacer la prueba y tener los datos a tus disposición.

Si estás pensando en mejorar tu rendimiento o te has planteado un reto tipo Maratón o Ironman, sin duda, te recomiendo que te hagas una prueba de esfuerzo, te dará una visión muy real de cuál es tu punto de partida y de cómo debes entrenar.

 

 

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